domingo, 5 de febrero de 2017

Sesión del Club Wolframiano


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"UN DÍA, DE REPENTE, SUCEDE"

Relato de Ana María Moix 

El día 6 de febrero a las 6 de la tarde 

En la biblioteca del instituto

¡No os lo perdáis!


Un día, de repete, sucede, sin más, dice, ha dicho y ha repetido, se ha cansado de decir y de repetir cientos de veces, cuando ha intentado explicar su pérdida de afición al fútbol. Pero,en realidad, ignora cómo ocurrió, si fue una pérdida repentina, como dice a quien se interesa por su estado, o, por el contrario, el resultado final de un proceso que fue desarrollándose poco a poco en su interior, sin él advertirlo. Ha optado por esa breve respuesta, un día, de repente, sucede, a sabiendas de la posible falsedad que supone calificar de repentino el fenómeno que tan dolorosamente ha alterado su existencia. Sin embargo, prefiere caer en la inexactitud, e incluso en la mentira, con tal de abreviar una explicación que, en caso de prolongarse, quizá le acarrearía más problemas de los ya sufridos. Pero, en realidad, ignora cuándo, cómo y por qué se produjo el fenómeno. Y, en su fuero interno, que es donde ha acabado por recluirse, reconoce como lógica la incredulidad reflejada en el semblante de aquellos a quienes espeta: un día, de repente, sucede, sin más.
En realidad, recuerda vagamente los primeros síntomas de lo que, con el tiempo, ha pasado a denominarse "su repentino desinterés por el fútbol". Recuerda una tarde, en el estadio, en que se sorprendió pensando que quizá aquella delantera de equipo del que era socio desde hacía más de viente años no era tan extraordinaria cono creía la afición (entre la que, entonces, creía contarse aún e incluso -y esa segunda parte d la ya lejana reflexión sí resulta, considerada desde la actual distancia, alarmante- acaso no alcanzara la indiscutible calidad de la del equipo contrincante. Contrincante que, aquella tarde, era nada mas y nada menos que el eterno rival.
También recuerda que aquella tarde (u otra similar a aquella y a muchas otras que, como aquélla, han acabado por confundirse en su memoria), el partido, pese a ser el partido entre los dos máximos rivales, se le antojó interminable. Miraba el reloj insistentemente; el vocerío del estadio lo abrumaba, y el juego...  



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