domingo, 8 de mayo de 2016

Sesión del club de lectura Wolframiano


Portada Helena o el mar del verano




Lunes 9 de mayo

A las 6 de la tarde

En la biblioteca

Nueva sesión del Club de lectura Wolframiano 







Helena o el mar del verano   “El dulce de guinda brillaba rojísimo entre las avispas amarillas y negras y el viento removía las ramas de los robles y las manchas del sol corrían sobre el musgo“. De esta forma comienza Helena o el mar del verano, la única novela de Julián Ayesta (Gijón, 1919-1996). La editorial Ínsula la publicó por primera vez en 1952, y ya por entonces un pequeños grupo de entusiastas lectores la consideró una de las obras más extraordinarias de la narrativa española de posguerra. Desde entonces, Helena o el mar del verano ha continuado creciendo, misteriosa y silenciosa, como una joya oculta, como uno de esos secretos bien guardados que se van susurrando los lectores. Tras su publicación fue reeditada en numerosas ocasiones y lejos ha estado de caer en el olvido: por Ediciones Arión, 1958; Seix Barral, 1974; Sirmio, 1987; Planeta, 1996; y  Acantilado, 2000. Actualmente, Acantilado va por la octavo edición de Helena o el mar del verano, todo un hito en este tiempo y más teniendo en cuenta que hablamos de un libro escrito hace más de 60 años y que es la única novela de su autor. Además, ha sido traducida sucesivamente al francés (1992), al alemán (2004), al griego (2005), al holandés (2006), al inglés (2008) y al italiano (2009). María José Obiol la definió como uno de los diez libros más importantes de la narrativa española del siglo XX, para Gregorio Morán es uno de los libros más hermosos de la literatura de la posguerra y Miguel Munárriz la seleccionó como la mejor novela escrita por un autor asturiano. Sin duda, Helena o el mar del verano se ha convertido en lo que se suele llamar una obra de culto.


Esta novela corta trata el descubrimiento del amor en la juventud y se sitúa en Gijón poco antes de que comience la Guerra Civil. Pero, ¿qué tiene esta novela de apenas 90 páginas que podría parecer un mero aunque virtuoso ejercicio de nostalgia por parte de un escritor aficionado,  ya que Ayesta no volvió a escribir otra novela, para ocupar un lugar de excepción en la narrativa del siglo XX? Puede que el llenarse de una nostalgia apacible y soñadora, de unas frases precisas que evocan el paraíso perdido, una prosa impresionista y un exquisito lirismo. Puede que el hecho de que Ayesta nos haga comprender que la plenitud no puede ser otra cosa que un día de playa, una comida o un reencuentro familiar, o una guerra de almohadones, pero también el redescubrimiento del amor en el verano después de un invierno de pecados, dudas y tentaciones. Aunque puede que la única forma de saber por qué es tan prodigiosa esta novela sea leyéndola, ya que en cualquier otra explicación que se pudiera dar, hay una suerte de magia que se pierde.

Helena o el mar del verano no ha caído en el olvido, pero sí su autor, al que casi nunca se le suele citar en la larga lista de ínclitos escritores asturianos. ¿Quién era Julián Ayesta y por qué nunca volvió a escribir una novela?

Julián Ayesta Prendes  nació en Gijón en 1919. Como casi todos los niños de Somió, Ayesta recibió la primera educación colegial de mano de los jesuitas. Posteriormente, ya en el instituto, tuvo el raro privilegio de tener como profesor a Gerardo Diego. En 1934, cuando contaba quince años, tuvo lugar un acontecimiento político que resultó ser el punto de inflexión que marcaría un nuevo rumbo en su vida: la Revolución de Asturias. Tal vez como consecuencia de ello, Julián Ayesta se afilió a la Falange. Años después explicaría que eso era lo que “tenía emoción”, porque “entonces lo que estaba de moda era ser de la Falange, porque estaban gobernando las izquierdas y porque era como ser europeístas, partidarios de un Estado fuerte y más bien anticlerical”. Ayesta militó en el falangismo, pero con los años experimentó una evolución similar a la de su amigo Dionisio Ridruejo, con el que conspiraría para encontrar espacios de oposición democrática a la dictadura.

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